Evaluando el año escolar

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Evaluando el año escolar


Juan Carlos Salazar Jiménez

Psicólogo Confa

Estudiar es una condición social que implica un “entrenamiento secuencial”, adscrito a diversas metodologías y estrategias de aprendizaje.

Al inicio del año se trazan dos objetivos por parte de los estudiantes, asimilar adecuadamente los con- tenidos temáticos y pasar las eva- luaciones de los mismos. Esto está inmerso en el estilo metodológico de la institución educativa y las acciones de los docentes para lograr que quede el contenido.

Los humanos tenemos múltiples es- trategias mentales para aprender, no hay un solo esquema en el mundo que je una idea educativa. Hay diversidad de formas de percibir y entender lo que nos orientan, pero también dependemos de la forma como nuestro cerebro capta la información.

Algunos somos veloces, otros lentos, otros en término medio. Para los esquemas pedagógicos el objetivo es uno: Aprender. Para el cerebro es comprender e instituir engramas cerebrales (esquemas que quedan en las memorias para luego poder ser asociados cuando requerimos recordar o usar la memoria).

Los hábitos de los estudiantes ayudan a que se puedan asimilar mejor los contenidos escolares. Buena alimentación, control de las emociones, entrenamiento en memoria, capacidad de desarrollar habilidades, establecer prioridades de conceptos, jugar con las imágenes, dormir bien, descansar adecuadamente, son aspectos que ayudan a que nuestro cerebro apropie las ideas, y estas a su vez, como un buen deportista, deben ser entrenadas diariamente, para que se jen mejor y puedan ser evocadas cuando lo solicitamos.

Algunos estudiantes por alguna situación no lograron cumplir la meta de pasar el año. Aparte de estarla pasando mal, emocionalmente, tanto el estudiante como los padres, hay que analizar fríamente el no cumplimiento de los objetivos.

Es importantes analizar, que “todos somos inteligentes”, porque nuestro cerebro tiene una serie de aspectos que llevan a tener respuestas ante diversos hechos (Siempre está tratando de solucionar), complejos o básicos. Sin embargo, no todos tenemos las misma habilidad para resol- ver el mundo complejo en el que se está inmerso en la parte educativa.

Muchos han perdido el año porque “no entendieron los temas”, en este caso debe tener una valoración neuropsicológica completa para evidenciar cuáles son las fallas en la asimilación de conceptos. Otros por “indisciplina”, esto se debe analizar de manera precisa, porque hay que entender la vida lógica y emocional del estudiante, qué pasa en su mente y en su vida, qué pasa en su núcleo escolar y/o el familiar.

Perdió el año, hay que tener un equi- po interdisciplinar que analice cuá- les son los factores para este hecho, pero además, cuáles son las estra- tegias terapéuticas para reiniciar el año nuevamente.

Es claro que “perder es perder”, pero cuando se tiene la capacidad de analizar el hecho, se puede mejorar la capacidad de comprensión y res- puesta de entendimiento en el estu- diante. En este caso el concepto es “reaprender” el estilo de metodolo- gía que tiene la institución para que el estudiante potencialice su capaci- dad de aprendizaje.

El mundo sigue, unos “aprueban” y otros “desaprueban”, pero esa es la vida, ganamos en unas cosas y perdemos en otra. Así pues, establecien- do prioridades debemos desde ya ir planeando el año 2019 desde lo pe- dagógico, y ahí se incluye, el cambio de edad de nuestro hijo, el momento evolutivo en que está, las respuestas emocionales que tiene, la capacidad de acompañamiento de los padres para ayudarle, el modelo pedagó- gico de la institución, el disfrute por el aprender, y la tranquilidad que se debe tener para darle siempre res- puestas positivas a nuestros hijos, al iniciar unas nuevas rutinas.

Mirar a los ojos a los hijos y entregarles tranquilidad emocional y respuestas lógicas y acertadas al momento de iniciar el reto de cursar un nuevo año lectivo.